
Ver detalle publicación: https://www.eapn.es/publicaciones/6240/feminizacion-de-la-pobreza-en-espana-2025-analisis-y-propuestas-para-su-erradicacion
Aunque parece quedar lejano el papel que la mujer tenía en épocas de la dictadura, aspectos como el de el trabajo y cuidados domésticos no remunerados, prevalece muy acusadamente.
Asimismo como bien dice el informe ;
“El mercado de trabajo restringe las oportunidades profesionales de las mujeres, de modo que genera carreras de cotización irregulares y un acceso limitado a empleos estables y de calidad.”
Dentro de los grupos sociales son las mujeres migrantes extracomunitarias, mujeres jóvenes, o mayores con trayectorias laborales irregulares , las que más sufren ésta discriminación.
Por encima de las estadísticas respecto a los varones, hay que admitir que el tipo de pobreza no solo es mayor, sino también más profunda y prolongada, y por lo tanto más difícil de superar.
Para analizar los orígenes de éstas consecuencias hay que remitirse todavía , a una brecha educativa que se produce en países cuya segmentación educativa promueve las diferencias socioeconómicas de las que hablamos. Y si a ésto le sumamos que la mujer sufra alguna discapacidad, suma más problemas a su capacidad de supervivencia.
Tasas como la carencia material y social severa (CMSS), muestran cifras elocuentes: 2,1 millones de mujeres frente 1.8 millones de hombres. Realmente la diferencia se ha ido matizando con el tiempo, pero las diferencias siguen más acentuadas en cuanto hablamos de condiciones laborales, y sobretodo de trabajos basados en cuidados sociales, donde la respuesta de la administración sigue descompensando derechos.
Cierto es que en los últimos 15 años la tasa de actividad femenina ha aumentado un 3% respecto a la de los hombres, pero la brecha inicial sigue dejando cifras de 11,5 millones de mujeres activas, frente a 12,9 millones de hombres.
Lo más triste de la situación es que el empleo no garantiza la salida de la pobreza: el 15,8 % de las mujeres ocupadas están en AROPE, y el 10,8 % en pobreza en 2024. La CMSS entre mujeres ocupadas crece del 4,4 % en 2015 al 6,5 % en 2024.
Así pues, no debemos olvidar que la lucha contra la pobreza debe de ir de la mano de conceptos como la igualdad, para avanzar juntos en el desarrollo de una sociedad más justa y solidaria con los más desfavorecidos.