La ley contra el desperdicio dispara la actividad del Banco de Alimentos de Bizkaia (El Correo, 10 de abril de 2026)

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La entrada en vigor este mes de abril de la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario ha cambiado por completo el día a día del Banco de Alimentos de Bizkaia. Lo que sobre el papel supone un avance en la lucha contra el despilfarro se traduce, en la práctica, en una exigencia logística mucho mayor para una organización que depende en gran medida del voluntariado.

La normativa obliga a las empresas a contar con planes para disminuir las pérdidas, gestionar mejor los recursos y fomentar la donación de excedentes. Aunque entró en vigor en abril de 2025, se concedió un año de adaptación y ese plazo se cumple ahora, momento en el que comienzan a aplicarse plenamente las exigencias y sanciones. Entre otras medidas, supermercados y establecimientos deben priorizar la donación de alimentos aptos para el consumo, impulsar la venta de productos próximos a su fecha de caducidad y, en el caso de la hostelería, ofrecer envases para que los clientes se lleven las sobras. El incumplimiento puede acarrear multas que alcanzan hasta los 500.000 euros en los casos más graves.

El principal giro está en el tipo de productos que reciben. A los alimentos habituales se suman ahora comidas ya elaboradas procedentes de supermercados. «Estamos recogiendo alimentos ya cocinados y eso es un problema, su caducidad es muy cercana», explica su presidente, Luis Crovetto. Ese factor obliga a acelerar todos los procesos. La recogida debe ser casi inmediata y el reparto, igual de ágil, para garantizar que los productos lleguen en buen estado. «Hay que mantener la cadena de frío, lo que implica que las furgonetas vayan refrigeradas», añade.

Más comida, más logística
El Banco de Alimentos opera actualmente con cuatro rutas -Margen Derecha, Margen Izquierda, Bilbao y Duranguesado- y ocho furgonetas recorren estos itinerarios de lunes a sábado. Sin embargo, el aumento de volumen ha obligado a intensificar los viajes. «La ruta es la misma, pero hay que hacer más desplazamientos», señala Crovetto. Este incremento de actividad ha puesto el foco en la necesidad urgente de reclutar más voluntarios, especialmente conductores. «No se requiere un permiso especial, basta con el carnet de conducir habitual, pero sí compromiso», subraya. Las tareas consisten en recoger alimentos en supermercados desde primera hora de la mañana, entre las ocho y el mediodía, y trasladarlos al almacén central, desde donde se distribuyen a las entidades sociales. Actualmente, esta entidad asistencial cuenta con alrededor de 170 voluntarios, una cifra que se queda corta ante las nuevas exigencias.
Además del transporte, la ley ha obligado a realizar inversiones para adaptarse a las nuevas condiciones. «Hemos tenido que poner frío en todas las furgonetas, aumentar el personal en almacén para controlar temperaturas y comprar equipos para garantizar la cadena de frío», explica el presidente. Incluso han adquirido contenedores especiales para el traslado seguro de los alimentos hasta las organizaciones que los reparten.

Pese a las dificultades, Crovetto insiste en que el cambio es positivo. «Estamos mejorando mucho la dieta y, sobre todo, estamos dando carne y pescado, cosa que antes no hacíamos», destaca. La llegada de platos preparados como pollo, tortillas y verduras rellenas supone un salto cualitativo, especialmente para familias que no disponen de cocina y que viven en habitaciones. «A esas personas estos alimentos les vienen de maravilla», apunta.

Más donaciones
La ley lleva en marcha apenas una semana en su aplicación plena y el sistema está en fase de ajuste. «Nunca sabes lo que te van a dar, un día recoges mucho y otro menos. Pero el volumen de donaciones ha aumentado», reconoce. «Sin suficientes voluntarios, el modelo no se sostiene», admite. Por eso, el Banco de Alimentos mantiene abierta la llamada a la ciudadanía. Quienes quieran colaborar pueden hacerlo de forma flexible, adaptando su disponibilidad, pero contribuyendo a una cadena que, ahora más que nunca, necesita manos para no romperse..

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